Todos vimos
cuando te besabas con tu amiga, Princesa.
¿Podría Shakespeare
indicar tal entusiasmo como malversación?
¿O acusar como gasto del espíritu
o como despilfarro y sepulcro de la Creación?
Por el contrario, todos atestiguamos ese día
cómo con tu amiga multiplicaron lo hermoso.
